El ego mundano dice, "Yo quiero que las cosas sean a mí manera".



Muchas personas tienden a pensar que todo en este mundo se puede hacer de la manera que uno piensa ; pero el verdadero camino es muy distinto al camino que te muestra el ego.

Las personas orgullosas y creídas son aquellas que dudan cuanto realmente valen y por eso sufren de la necesidad constante de que los demás les recuerden que son importantes. Es más: están siempre pensando en ellas mismas porque en lo profundo saben que si dejan pasar un instante en que no justifiquen su valor, retornan a la sensación de que no tienen ninguna trascendencia.
El mensaje final es simple: si el hombre necesita ser orgulloso y valerse de sus logros y virtudes para ser importante, entonces nunca puede ser feliz. Pero cuando entendemos que somos especiales porque como seres humanos el Creador tiene fe en nuestro potencial y espera algo de cada uno de nosotros, entonces dejamos de pensar en nosotros mismos y nos dedicamos a pensar en qué podemos hacer por la humanidad, eso es lo que nos hace humanos y es también el secreto de nuestra felicidad.

Si ya sabes que eres importante a los ojos del Creador del Universo y que nada ni nadie puede cambiar eso; entonces aprovecha la grandeza que Él depositó en ti para hacer del mundo un lugar mejor y digno de Su Presencia, Amén.
Por: Moisés Waisberg

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